Padre misericordioso,
en este Miércoles de Ceniza,
venimos ante Ti con humildad
reconociendo nuestra fragilidad y pecado.

Con ceniza en nuestra frente,
recordamos que somos polvo
y que a Ti, Señor, retornaremos.
Permítenos reflexionar en nuestro caminar,
en nuestras elecciones y en nuestro ser.
Concédenos la gracia de la contrición,
el arrepentimiento sincero
y el deseo de vivir de acuerdo con tu voluntad.
Que este tiempo de Cuaresma
sea un camino de conversión
y renovación espiritual.
Que la ceniza que llevamos
simbolice no solo nuestra penitencia,
sino también la esperanza
de una transformación interior.
Guíanos, Señor,
en esta jornada
y en todo nuestro andar.
Amén.

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