
Me arrodillo ante ti, oh Virgen Madre de Dios, Nuestra Señora de Guadalupe, Madre compasiva de todos los que te aman y te claman, te buscan y en ti confían. Suplico por la Iglesia en un momento de gran prueba y peligro para ella. Así como acudiste al rescate de la Iglesia en el Tepeyac en 1531, intercede por el Sagrado Colegio Cardenalicio reunido en Roma reunido para elegir al Sucesor de San Pedro, Vicario de Cristo, Pastor de la Iglesia Universal.
En este momento tumultuoso para la Iglesia y para el mundo, ruega a tu Divino Hijo que los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, Su Cuerpo Místico, obedezcan humildemente a los impulsos del Espíritu Santo. Que, por tu intercesión, elijan al hombre más digno para ser Vicario de Cristo en la tierra. Contigo, pongo toda mi confianza en Aquel que es nuestra única ayuda y salvación. Amén.
Corazón de Jesús, salvación de los que confían en Ti, ¡ten piedad de nosotros!
Nuestra Señora de Guadalupe, Virgen Madre de Dios y Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros.

Comentarios
Virgencita lleva la plegaria del Cardenal ante tu Hijo, mi Jesús Misericordioso.
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