El Árbol de Jesé en familia

¿Qué es el árbol de Jesé?
Es tradición en algunas familias, cada día de Adviento, sacar un tiempo para ir añadiendo elementos al árbol genealógico de Jesús, inspirados en las Sagradas Escrituras en el pasaje de Isaías 11,1: “Una rama saldrá del tronco de Jesé, un brote surgirá de sus raíces”. Donde se representan todos esos eventos o personas, en la historia de salvación, que prepararon el camino para que en la plenitud de los tiempos, Dios se encarnara de María Santísima (cf. Gal 4,4).

¿Cómo elaborar un árbol de Jesé?
A continuación, les presentamos una sugerencia sobre los elementos que se pueden ir añadiendo día tras día, junto con sus respectivas lecturas. Es de alabar que los adornos se realicen en familia, los cuales se pueden hacer diversas formas: con cartulina u otro tipo de material, madera, cerámica, etc. Aquí la inventiva de cada familia no tiene límites.

Se podría utilizar el mismo árbol que se usará para Navidad para que progresivamente durante el Adviento se vaya adornando con estos símbolos hasta que se convierta en el árbol de Navidad.

El Árbol de Jesé en familia
Primera opción

Día 1 – La Creación (Gn 1-2,4) Dios hizo todo perfecto para el hombre.

Día 2 – Adán y Eva (Gn 2, 18-3,19): Recuerden que “Necesario fue el pecado de Adán, que ha sido borrado por la muerte de Cristo. ¡Feliz culpa que mereció tal Redentor!” (Pregón Pascual).

Día 3 – Noé (Gn 7): El relato del arca de Noé es para los cristianos una prefiguración del Bautismo. Todo el que estuvo fuera del arca pereció, eso nos invita a pensar que en el juicio futuro quien desee salvarse debe aprovechar la nueva arca, que es la Iglesia.

Día 4 – Abrahán (Gn 15,5): Dios le promete que por su descendencia serían bendecidas todas las naciones, sus hijos serían tan numerosos como las estrellas del cielo. Ahí es donde aparece Jesús, que es su verdadera descendencia y los cristianos mediante Él, nos convertimos en esas estrellas prometidas, creadas para iluminar las tinieblas. Jesús nos ha dicho “ustedes son la luz del mundo” Mt 5, 14. Dios promete a Abrahán, padre en la fe, una innumerable descendencia.

Día 5 – Isaac (Gn 22, 1-18): Dios le pide algo perturbador a Abrahán, algo casi imposible. Que le ofrezca la vida de su hijo Isaac en sacrificio. Es que el creyente sabe que Dios a veces pide cosas difíciles de entender, pero, como en el caso de Abrahán, podemos ver en ellas una prueba, de la que, si somos obedientes a Dios, saldremos victoriosos y más fuertes en la fe que antes. Al constatar la fe de Abrahán Dios no pudo más que bendecir su vida y la de Isaac y con él y su descendencia (Jesús) bendijo a todas las naciones.

Día 6 – Rebeca (Gn 24, 43-47): Rebeca fue elegida por Dios para formar parte de la historia de la salvación debido a su generosidad. Un acto tan sencillo le valió para formar parte de la familia que Dios había bendecido. Rebeca con su cántaro dio de beber al siervo de Abrahán, a sus camellos, y además le dio hospedaje. Todo eso fue señal divina para saber que ella era la que Dios había destinado para ser la esposa del hijo de la promesa.

Día 7 – Jacob (Gn 28, 11-19) Jacob fue el segundo hijo de Isaac y aunque no fue el primogénito terminó recibiendo todos los derechos del primer hijo y la bendición que no le correspondía por herencia. Por medio de un sueño Dios lo eligió para bendecirlo a él y a su descendencia. En este sueño vio una gran escalera que unía a la tierra y al cielo, esto hacía referencia a Jesús que en la cruz se convierte en escalera que nos lleva al Padre.

Día 8 – Raquel (Gn 29, 16-28) Raquel fue la esposa más amada de Jacob, para poder casarse con ella trabajó 14 años consecutivos para su suegro. Sólo tuvo dos hijos y murió en el parto del segundo, pero de su descendencia surgirían 3 tribus de Israel. Su nombre significa “la oveja de Dios” y le hace honor puesto que fue pastora.

Día 9 – Judá (Gn 49,9-11): Judá es de los antepasados más conocidos de Jesús. Por su temperamento fue llamado cachorro de león por su padre Jacob. La tribu que desciende de él fue de las más poderosas de Israel, se convirtió en un reino y fue signo de fidelidad a Dios. A él le debemos que uno de los títulos de Jesús: “León de la tribu de Judá”.

Día 10 – Tamar (Gn 38): Es de los personajes más controvertidos dentro de la Historia de la Salvación. Quedó viuda de Er, primogénito de Judá, entonces como disponían las costumbres de su tribu debía casarse con su cuñado Onán, así lo hizo y éste nunca quiso darle un hijo y por eso también murió. Entonces Judá prefirió ya no darle como esposo a su hijo menor, Sela, por temor de que éste también muriera. Tamar quedó sola, sin marido y sin descendencia alguna. Ella puso manos a la obra para obtener lo que era su derecho. Se prostituyó de tal manera que cuando Judá la vio no supo que era ella y cayó en el engaño, dejándola embarazada. Él se arrepintió, pues se dio cuenta que todo había sido culpa suya por negarle a Tamar lo que le pertenecía según el derecho. Aunque es una historia un tanto alarmante, debemos comprenderla desde su época y sus costumbres. Sólo Dios sabe si por ese empeño (o a pesar de él) fue que recibió la gracia de que de su descendencia naciera el Salvador.

Día 11 – José (Gn 37–50): fue el hijo predilecto de Jacob (tuvo como madre a Raquel) y debido a eso sus diez hermanos le envidiaban. Su padre le regaló una túnica de muchos colores que incluso lo enemistó más con sus hermanos, el rencor fue tal que lo vendieron y terminó siendo comprado como esclavo en Egipto, a Jacob le dijeron que José había muerto. Desde pequeño Dios le mandaba sueños que le revelaban que sería grande e incluso sus hermanos se arrodillarían ante él, gracias a este don de soñar proféticamente el mismísimo faraón le llamó para cuestionarlo sobre un par de sueños que le atormentaban, José le explicó el significado de sus sueños y gracias a su intervención Egipto se convirtió en una tierra próspera. La tierra de su padre sufrió hambre y al ir a Egipto a buscar alimento se percataron de que José no sólo seguía vivo, sino que ya no era esclavo y era famoso y respetado en todo Egipto, incluso el faraón lo apreciaba bastante. José perdonó a sus hermanos, mandó traer a toda su familia a vivir en Egipto y así lo hicieron para vivir una vida prospera de generación en generación. José fue grande y tan poderoso que sus dos hijos Efraín y Manasés se convirtieron en dos tribus de Israel.

Día 12 – Moisés (Ex 2–4): Gracias a la intercesión de José el pueblo de Dios entró a vivir en Egipto con el beneplácito del faraón. Pero pasaron algunas generaciones y llegó un faraón que no estuvo muy contento con que el pueblo de Dios se reprodujera tanto, así que ordenó a las parteras egipcias que todo varón nacido de israelita fuera asesinado. Jocabed (madre de Moisés) ideó un plan para salvar a su recién nacido, lo metió en un moisés con la intención de que lo encontrara la hermana del faraón y ella se compadeciera del niño y lo conservara. Así fue, Moisés creció como un egipcio más, pero a la edad adulta supo sobre sus orígenes y Dios irrumpiendo en su vida lo llamó para que liberara de la esclavitud a su pueblo.

Día 13 – Miriam (Ex 15 20-21): fue una la profetisa, de aquellas personas a las que Dios usa, pero no se vuelven famosas. Debido a su intervención fue que su hermano menor Moisés sobrevivió de las aguas en el río Nilo, gracias a ella la hermana del faraón se convenció de conservar al bebé. O sea que desde las sombras salvó a Moisés y con ello al pueblo entero de Israel. De lo poco que conocemos de ella en la Escritura vemos como después de que Dios liberara al pueblo de Israel de Egipto y los hiciera pasar por el mar rojo Miriam tomó en sus manos un instrumento, un pandero, y todas las mujeres le seguían con tímpanos, danzando en coro “Cantemos a Yahvé, que se engrandeció, arrojó al mar al caballo y al jinete”.

Día 14 – Aarón (Ex 4,10-16; Lv 8–9): fue llamado por Dios para acompañar a Moisés en su misión liberadora, y para que le sirviera de traductor puesto que su hermano Moisés no era muy bueno con las palabras, tal vez hasta tenía un problema físico del habla. Dios instituyó sobre Aarón el sacerdocio levítico y lo llama a ser el sumo sacerdote de Israel. El sacerdocio de Aarón fue una prefiguración del sumo sacerdocio de Jesús, y los sacrificios que ofrecía por el pueblo hacía Dios no eran más que una figura del único, último y eterno sacrificio de Jesús en la cruz. Entre sus vestiduras debía portar un pectoral cuadrado de oro sostenido por dos cadenas y con 12 piedras incrustadas que significaban las 12 tribus de Israel.

Día 15 – Rajab (Josué 2, 1-7): Después de que por medio de Moisés Dios liberara al pueblo de Israel de la esclavitud egipcia les promete una tierra (Canaán), pero antes debían esperar hasta que la maldad de los cananeos llegará a su límite. Cuando esto sucedió dos israelitas mandados por Josué (el sucesor de Moisés) entraron a la ciudad de Jericó para investigar el terreno. Pidieron hospedaje en casa de una prostituta cananea llamada Rajab, esto pronto se supo y el rey de Jericó mandó a decir a la prostituta que entregue a esos dos espías. Ella los escondió en el techo de su casa y con engaños dijo que ya se habían ido de la ciudad. En Jericó ya se sabía que no había enemigo que se les resistiera, por eso Rajab a sabiendas de que Dios entregaría la ciudad a los israelitas les pidió a los dos espías que ella fuera salvaguardada junto con toda su familia, y ellos aceptaron. Le dijeron que colgara de su ventana una cuerda roja y todo el que estuviera tras esas paredes se salvaría. Rajab, la exprostituta, pasó a formar parte del pueblo de Dios y de su descendencia nació el Salvador.

Día 16 – Rut: No era israelita (del pueblo de Dios) sino moabita (pagana). Pero por matrimonio pasó a formar parte del pueblo elegido. Muy pronto su suegro, su esposo y su yerno murieron dejando viudas a Nohemí, su suegra, a Orfá, su nuera y a la misma Rut. Nohemí decidió dejar Moab y regresar a su tierra Israel. Rut decidió seguirla diciéndole: “A donde tú vayas también iré, a donde vivas yo viviré, tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios” (1,16). Ya en Israel Rut se dedicaba a juntar espigas de cebada sin cesar para poder sostener a Nohemí y a ella misma. Booz (un pariente lejano de su marido muerto) se compadeció de ella, la admiró por trabajar para ayudar a su suegra, por haber dejado todo por venir a una tierra desconocida y extraña. Después la cautivó su piedad y el mismo Booz la llamó “una mujer extraordinaria”. Booz y Rut se casaron, tuvieron un hijo y lo llamaron Obed, de la descendencia de este nació el Salvador.

Día 17 – Jesé (1 Sam 16): A este personaje es a quien hace referencia el nombre de esta dinámica, Árbol de Jesé. Cuando decimos Árbol de Jesé no estamos hablando de otra cosa que del Árbol genealógico de Jesús, básicamente son sinónimos. Jesús afirma: “Yo soy la raíz y el retoño de David”, David fue hijo de Jesé así que Cristo no hacía más que citar al profeta Isaías quien dijo 500 años de que naciera Jesús: “Saldrá un hijo del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará” (11,1). y dicho profeta también señala “El Señor les dará una señal, una virgen concebirá y dará a luz un hijo y lo llamará Dios con nosotros” (7,14).

Día 18 – David (1 y 2 Sam): El pueblo de Dios se convirtió en una monarquía y Dios colocó a Saúl como su rey. Este desagradó a Dios y le sucedió en el trono otro linaje establecido por el rey David, quien gracias a su valor lograría establecer religiosa y políticamente el reino de Judá y más tarde el completo reino de Israel. En su gobierno Israel se hizo famoso y nadie se le resistía. David fue hijo de Jesé, quien a su vez fue nieto de Rut, la moabita. De este linaje real davídico Dios anunciaría por medio de los profetas que nacería el Mesías, el Salvador.

Día 19 – Salomón: El rey David deja a su hijo Salomón como su sucesor a pesar de no haber sido el primogénito. Dios le dice a Salomón “¿qué quieres que yo te dé?” y este le pide sabiduría para gobernar el reino, y por no haber pedido riquezas (2 Cr 1, 7-12) Dios le da además de la sabiduría también riquezas, bienes y gloria. Salomón fue un rey muy sabio, el reino prosperó en lo económico y muchos libros de la Biblia fueron escritos durante su gobierno. A pesar de todas las gracias que recibió Salomón también ofendió a Dios gravemente puesto que se dedicó a adorar los dioses de sus esposas extranjeras. Pero como siempre Dios cumple sus promesas, de su descendencia y linaje davídico nacería el Salvador.

Día 20 – Josías: fue un rey de la rama davídica. Él sí siguió los pasos de su antepasado David sirviendo a Dios y siguiéndolo, escuchando la voz de los profetas Sofonías y Jeremías e ignorando a los idólatras. Después de la muerte del rey David sus sucesores olvidaron la ley de Dios y adoraron dioses extranjeros, adoraron a los árboles, a los animales y llegaron hasta cometer infanticidio para ofrecerlos en ritos paganos. Josías fue hijo de Amón y nieto de Manasés, ambos reyes idólatras e inmorales que hicieron de todo por desagradar a Dios. Durante el reinado de Josías se encontró en el templo de Jerusalén la ley de Dios escrita en el libro del Deuteronomio y después de leerlo el rey se dio cuenta de que el pueblo le había dado la espalda a su Dios y que hacían muchas cosas que no eran propias de una nación santa. Josías ordenó aplicar la ley, destruyó los cultos idolátricos en su reino y fue fiel a Dios

Día 21 – Judit: El rey asirio Nabucodonosor supo por sus informantes que el reino de Israel era una nación custodiada por Dios y que cuando estos eran fieles a su Palabra no había ejército que pudiera contra ellos. Ignoró esto y de todos modos decidió enviar a su general Holofernes e invadirlos, sitió la ciudad de Betulia para que se rindieran y tanto el sacerdote Ozías como los poderosos de la ciudad estaban indecisos en si se rendían o no. Entonces Judit quien era una joven viuda le expuso al sacerdote su plan y pidió la ayuda de Dios, se quitó su ropa de luto y se vistió de fiesta de tal manera que su belleza sorprendió hasta a los mismos invasores. Fue acompañada de su sirvienta a las afueras de la ciudad a entrevistarse con el general Holofernes y este quedó tan admirado de su belleza que le permitió quedarse en el campamento. En la noche Holofernes la invitó a una fiesta y cuando no quedaba nadie Judit lo emborrachó y en cuanto el general quedó dormido la mujer tomó una espada y lo decapitó en su misma tienda. Metió la cabeza en una bolsa y se dirigió a la ciudad y mostrando la cabeza de Holofernes al pueblo entero; todos la alabaron por su valentía y a Dios por haberlos ayudado. Los asirios al encontrar el cuerpo sin cabeza de su general temieron al darse cuenta que Dios estaba a favor de los israelitas y huyeron despavoridos.

Días 22 – Juan (Lc 1,57-66): En el cristianismo sólo se celebra el nacimiento de 3 personas, el de Jesús por ser Dios encarnado, el de María por ser como dice la Escritura la llena de gracia (Lc 1,28), y el nacimiento de Juan por haber sido lleno del Espíritu Santo en el vientre de su madre Isabel, enseguida del saludo de la Virgen María (cf. Lc 1,39-66).

San Juan proclamaba la conversión y preparaba el corazón del pueblo para la venida de Jesús. Era como una voz que clama en el desierto para preparar los caminos del Señor (cf. Mt 3,3). Tanta fama tuvo que muchos pensaron que él era el Mesías, pero lejos de vanagloriarse Juan siempre dijo que el Mesías sería otro más grande que él, uno al que no era digno ni de soltar la correa de sus sandalias. Juan debía disminuir para que Cristo se enalteciera y así lo hizo a cada oportunidad.

Día 23 – José: fue el hombre al que Dios eligió para proteger el arca de la nueva alianza (María) y al nuevo maná contenido en ella (Jesús). Si por María Jesús hereda la humanidad, por José hereda el linaje real davídico. José fue verdaderamente padre de Jesús, no un padre biológico, pero si él los vistió, lo calzó, lo alimentó, lo mantuvo, lo amó, lo mimó y lo protegió.

Después de que el ángel anunciara a María que quedaría embarazada por obra del Espíritu Santo (cf. Lc1,31), José, su prometido, no duda de la pureza de su prometida, pero no entiende lo que sucede por lo que decide alejarse silenciosamente para que por ningún motivo María fuese difamada (cf. Mt 1,19). Pero enseguida el ángel en sueños le dice a José que, aunque el hijo sea obra del Espíritu Santo él será quien ponga el nombre al niño. José entendió el mensaje, poner el nombre a algo en la Sagrada Escritura era símbolo de pertenencia, José estaba recibiendo la misión de ser padre de Jesús y dijo “Sí” también (cf. Mt 1,20-25).

Día 24 – Bienaventurada Virgen María: Los mismos profetas que anunciaron al Mesías anunciaron también a “la Mujer”, “la Virgen”, “la doncella” que habría de ofrecernos al Redentor. María es esa mujer de la que habla el Génesis, Isaías, Jeremías y Miqueas.

Dios con un Fiat (hágase) creó los cielos y la tierra y María (diciéndole sí al plan de salvación de Dios) con otro Fiat da pie a la nueva creación nacida de la redención de Jesús. Con su sí nos nace la Redención.

El profeta Simeón -casi como una continuación del anuncio del ángel- anuncia que el corazón de María sería traspasado por una espada. La Virgen aún no entiende todo, pero lo guarda y medita en su corazón. Con esto se nos revela que si bien Jesús sufriría los peores horrores en la cruz para salvación del género humano su madre estaría íntimamente ligada a este dolor. Tanto así que una espada le atravesaría el corazón (cf. Lc 2,22-35).

Día 25 (para la medianoche o cerca de ella o el mismo 25 en la mañana) – Ya no es Adviento. Hoy es el primer día de Navidad. Leamos la calenda.

Lector:

Transcurridos innumerables siglos desde la creación del mundo, cuando en el principio Dios creó el cielo y la tierra, y formó al hombre a imagen suya.

Después de muchos siglos desde entonces, después del Diluvio, en que el Altísimo pusiera su arco en las nubes como signo de alianza y de paz.

Veintiún siglos después de la emigración de Abrahán, nuestro padre en la fe, de Ur de Caldea.

Trece siglos después de la salida del pueblo de Israel de Egipto, bajo la guía de Moisés.

Cerca de mil años después de la unción de David como rey.

En la semana sexagésima quinta según la profecía de Daniel.

En la Olimpiada ciento noventa y cuatro.

El año setecientos cincuenta y dos de la fundación de la Urbe.

El año cuarenta y dos del imperio de César Octavio Augusto,
estando todo el orbe en paz:

Jesucristo, eterno Dios e Hijo del eterno Padre, queriendo consagrar el mundo con su piadosísima venida, del Espíritu Santo concebido, nueve meses después de su concepción: en Belén de Judea nace, de María Virgen, hecho hombre.

La Natividad de nuestro Señor Jesucristo según la carne.

Segunda opción

Una segunda forma en la que podemos montar nuestro árbol de Jesé es simplemente poner en la parte inferior del tronco el nombre de Jesé y según van subiendo poner en las ramas o como frutos que ponemos en ellas los adornos con los nombres que la segunda y tercera lista de ancestros de Jesús que nos ofrece Mt 1,6-16.


Fuente:
Celebraciones Familiares para Adviento y Navidad 2020-2021
Comisión Arquidiocesana de Liturgia y Piedad Popular
Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico

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