En el Evangelio de hoy, San Lucas 13, 22-30, Jesús dice: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán.» Luego, cuando insistan, responderá: «No sé quiénes sois.»

Ciertamente, el Señor no los conocía, pero ellos pensaban que sí. Al menos, pensaban que lo conocían lo suficiente por lo que insisten: «… hemos comido y bebido contigo.» No se daban cuenta de que la relación que habían tenido con Él había sido superficial, y precisamente ahí está la clave.
¿Fue injusto el Señor? Claro que no, Jesús quería establecer que no debemos dar por seguro la salvación.
Hermanos, no podemos buscar a Jesús sólo cuando lo necesitamos, como si fuera un ‘resuélvelo todo.’ Busquemos una relación íntima con Él. Algo más que solamente ir a Misa los domingos y más o menos escuchar lo que se dice. El Señor quiere estar más cerca de ti y te invita a tener una relación profunda.
Vivimos en un mundo con mentalidad hostil, que no quiere creer, que rechaza el amor y rechaza la Verdad, que es Jesús. Preferimos escondernos y excusarnos, porque ir tras la Verdad requiere esfuerzo y sacrificio. Es más fácil andar tras verdades efímeras y así sobrevivir.
Decimos creer, pero en el fondo no creemos tanto y preferimos vivir cómodamente. O sea, yo defino cómo debo vivir y qué cosas cumplir, según mis gustos y caprichos. Así, precisamente, es como caemos en una relación superficial con Jesús.
Si no estoy haciendo nada para acercarme más al Señor, la realidad es que, sin darme cuenta, me estoy alejando, y en peligro de quedarme afuera.
Dice el Señor, Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie va al Padre, sino por mí. ¿Qué te falta para tener una relación más cercana con Jesús?
¡Adelante con fe!
Diácono Richie

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