Hace algunas semanas, de vacaciones con los nietos, me encontré un camión que leía: “Advertencia: el contenido puede causar felicidad”. Lo primero es que el anuncio logró captar mi atención, así que cumplió su objetivo. Pero a renglón seguido pensé: nada de lo que pueda ir ahí me va a traer felicidad, distracción quizás sí, pero felicidad no.

Al orar con el Evangelio de hoy, San Mateo 13, 44-52, me topo con esta frase: «¿Habéis entendido todo esto?» La gente le respondió a Jesús con un rápido «Sí», pero yo prefiero detenerme en la pregunta y meditarla. Descubro que muchas veces trato de buscar la felicidad en las cosas que van en el camión.
Hermanos, Jesús sigue buscando comparaciones para explicarnos cómo es el Reino de los cielos. Para nosotros es muy difícil entenderlo, porque solemos utilizar los criterios del mundo para evaluar todo a nuestro alrededor. Por tanto, nos cuesta valorar todos los tesoros que Jesús nos ofrece. Pero con gran amor y paciencia, el Señor nos explica, nos espera, nos abraza.
El Señor nos da la bienvenida a su Reino en el Bautismo. Pero Él no se limita a ese momento y luego nos deja a la deriva. El Señor nos enseña a discernir el bien del mal, y nos capacita para crecer en santidad. ¿Cómo? A través de los sacramentos, de su Palabra, la oración y la vida en comunidad, entre otros. Ahora bien, depende de nosotros que cultivemos esa semilla y la hagamos germinar en un árbol fuerte y que dé muchos frutos. Entonces, vuelvo a la pregunta: ¿estoy entendiendo? Te invito a hacer una reflexión sincera.
Señor, que pueda entender y que pueda sentir tu abrazo y, con él, todo el amor y la misericordia que tienes para darme.
¡Adelante con fe!
Diácono Richie

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