En el Evangelio de hoy, tomado de San Lucas 10, 1-12.17-20, vemos cuando Jesús envía a sus discípulos de dos en dos. Les propuso no llevar equipaje para que dependieran de la providencia divina.

Hermanos, tenemos una gran necesidad de testigos valerosos que se aventuren a salir «como corderos en medio de lobos» para ser luz del mundo y sal de la tierra. Muchos necesitan oír estas palabras tan llenas de esperanza: «Paz a esta casa.»
Jesús quiere discípulos que “busquen primero el Reino de Dios y su justicia,” para que confronten todo aquello que sea contrario a la verdad. El Señor busca testigos auténticos en las familias, en las parroquias, los trabajos, escuelas, universidades, en las artes, la política, en fin, en todos los sectores de la sociedad.
Hay personas que dicen venir de parte de Dios, pero son falsos profetas. Los hay en todos lados. Se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Intentan parecer personas de Dios, pero su intención es buscar su propio beneficio, aún a costa de los demás. Pero, ¿cómo identificarlos? Por sus frutos. No nos fijemos en sus palabras, porque es fácil engañar, miremos sus frutos. Estos son el amor y la santidad, el bien y la paz, cosa que un falso profeta no puede dar.
El Señor necesita más apóstoles, valientes y generosos, que se comprometan incondicionalmente a difundir su mensaje. Cuando Jesús llama a ir por el mundo, se refiere a ti y a mí, para que llevemos el mensaje a los que encontramos a diario. ¿Te animas? Entonces, Jesús nos dice hoy: «¡Poneos en camino!»
Decía San Juan de la Cruz: “El alma que está enamorada de Dios es una alma gentil, humilde y paciente.”
Señor, quiero llevar tu mensaje, ayúdame con tu amor y tu gracia.
¡Adelante con fe!
Diácono Richie

Tienes algo que decir
Te invitamos a comentar, aportar, sugerir, elogiar, objetar, refutar... sobre los temas y artículos que aquí presentamos.