Triduo o Novena a María, Madre de la Divina Providencia

Todo pueblo, toda comarca, toda nación del orbe católico suele honrar a la Virgen bajo un título peculiar de un modo especialísimo. Para designar esta devoción se le llama a la Virgen bajo el título de “Patrona”. Patrona pues significa que Nuestra Señora, bajo esa advocación particular, es reconocida como Protectora especial ese pueblo. En Puerto Rico, donde nace esta página web, tenemos como Patrona a Nuestra Señora, Madre de la Divina Providencia. Su fiesta la celebramos el 19 de noviembre y hoy, 9 días antes, comenzamos la Novena en su honor. ¿Nos acompañas a rezarla?

Novena a la Virgen de la Providencia, Patrona de Puerto Rico

Oración preparatoria

Gloriosísima Reina de los Ángeles, Santísima Madre de Dios, Virgen María, auxilio de los cristianos, que, invocada con el nombre de Madre de la Divina Providencia, eres iris hermoso de paz y de reconciliación entre el cielo y la tierra, nuestra poderosísima abogada ante el trono de la Divinidad, y rico canal de oro por donde la Providencia de Dios comunica a los hombres los raudales de su misericordia: te rogamos, dulce Madre, que nos ampares y seas propicia en todas nuestras necesidades y que con aquellas entrañas de compasión con que atiendes a las súplicas de los pecadores y velas por la salvación de tus devotos, nos alcances de tu Hijo celestial el don de una viva fe, de una esperanza firme, de una ardiente caridad, y perfecta contrición de nuestras culpas, para que, arrepentidos de ellas, podamos conseguir, con tu intercesión, la gracia del Señor y la salud de nuestras almas. Así sea.

1ª. Con esta intención: Te saludamos, oh Madre de la Divina Providencia, Virgen del Perpetuo Socorro, Asilo de los Desamparados, Salud de los Enfermos, Virgen de la Merced, de los Remedios, de los Milagros; vuelve tus ojos misericordiosos hacia nosotros, y compadécete de tantos enfermos, pobres y necesitados.

Dios te salve María…

2ª. Te saludamos, oh Madre de la Divina Providencia, Torre inexpugnable de David, Auxilio de los Cristianos, Estrella de los Mares, Virgen Prudentísima, Madre del Buen Consejo, vuelve tus ojos misericordiosos hacia nosotros, y defiéndenos en medio de tantos peligros y tentaciones como nos rodean.

Dios te salve María…

3ª. Te saludamos, oh Madre de la Divina Providencia, Virgen Dolorosa, de las Angustias, Consoladora de los afligidos, Causa de nuestra Alegría, Vida, Dulzura y Esperanza nuestra, vuelve tus ojos misericordiosos hacia nosotros, y consuélanos en tantas amarguras y tribulaciones como experimentamos en nuestra vida.

Dios te salve María…

4ª. Te saludamos, oh Madre de la Divina Providencia, Madre de Gracia y de misericordia, Refugio de los pecadores, Abogada nuestra, vuelve tus ojos misericordiosos hacia nosotros, y líbranos de todo pecado, consiguiéndonos de tu Divino Hijo el perdón de todos ellos, dolor para llorarlos, sinceridad y humildad para confesarlos, y fortaleza para no cometerlos más.

Dios te salve María…

5ª. Te saludamos, oh Madre de la Divina Providencia, Protectora excelsa de Puerto Rico, Madre y Señora nuestra, protege a este tu pueblo, bendice a nuestros jóvenes y a nuestros niños, reina en nuestros hogares, santifica nuestras costumbres, dirige nuestros gobernantes, multiplica las abnegadas religiosas, danos muchos y santos sacerdotes, ilumina nuestros obispos, haz que de un cabo a otro de la Isla reine en el corazón de todos los boricuas el amor a ti y a tu Divino Hijo.

Dios te salve María…

Petición y obsequio.

Plegaria a la Santísima Virgen

Bendita sea tu pureza,
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tu celestial belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
te ofrezco desde este día,
alma, vida y corazón;
mírame con compasión,
no me dejes Madre mía.
Así sea.

V/. Oh Madre de la Divina Providencia, celestial Patrona de Puerto Rico.
R/. Ruega por nosotros.

Oración

Oh Madre poderosísima de Dios y Madre amorosísima nuestra: con todo el afecto y fervor de nuestras almas os rogamos que nos concedas, no sólo a nosotros, sino también a todos nuestros parientes y amigos, ya los habitantes de todo nuestro pueblo, la gracia de cifrar en ti nuestra esperanza y de agradarte con una constante y fervorosa devoción. Dígnate conservar y aumentar el amor que te profesa Puerto Rico, y que echen cada día en nuestro suelo raíces más profundas la moral, la piedad, la religión católica. Derrama tus luces soberanas sobre nuestros gobernantes, para que, con acertadas leyes y disposiciones saludables, promuevan nuestro bien temporal y eterno. Has que te seamos fieles hasta la muerte, a fin de que, después de haberte amado, venerado, invocado e imitado en la presente vida te amemos, veneremos, ensalcemos e imitemos en la gloria, por eternidad de eternidades. Así sea.


Fuente: “Nuestra Señora de la Providencia, Celestial Patrona de Puerto Rico,” Padre Saturnino Junquera, S.J.

Comentarios

  1. AMÉN.

    PEDRO ARSENIO LAVARREDA ANLÉU.

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