
Me despierto el Lunes de Pascua con la noticia de que nuestro querido Papa Francisco acaba de fallecer. No puedo negarles que me dio tristeza. Tristeza por su partida y tristeza por el vacío que deja en la Iglesia. Pero también siento una gran alegría porque, como me dijo un amigo, la gente grande se va en fechas importantes… y no hay mayor celebración en la Iglesia que Pascua. Hoy Francisco no sólo es el Papa, sino también es un testigo presencial de la Resurrección.
Acompáñenme a rezar una humilde oración por su eterno descanzo.
Al paraíso te lleven los ángeles en volandas,
porque tuviste alas de paz.
A tu llegada te reciban los mártires,
porque fuiste testigo del reinado de Dios.
Que te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén,
después de haber peregrinado por este mundo.
El coro de los ángeles salga a tu encuentro
y te reciba en son de triunfo,
para que junto con los Lázaros, pobres en esta tierra,
tengas descanso eterno en el reino definitivo de los cielos.
Amén.
Padrenuestro, Avemaría, Gloria
Agradezcamos al Espíritu Santo por habernos dado a Papa Francisco y por mostrarnos, a través suyo, el rostro misericordioso de la Iglesia. También pidamos al Espíritu Santo que nos regale otro Papa “con olor a oveja” que pueda seguir guiando la Barca de Pedro y siendo testigo del Amor de Dios en este tiempo. DLB!

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