Madre de la Anunciación: a tu corazón de Madre entrego mi alma, mis pensamientos, recuerdos, deseos y temores. Para los que hemos creído en la encarnación de tu Hijo y Señor Jesucristo, anunciada por el Ángel, resuene con especial dulzura en nosotros esa respuesta tuya, «Hágase en mí según tu palabra.»

Recibe Madre bondadosa mi corazón, tú que eres esplendor que no ensombrece la luz de Cristo, porque vives en Él y para Él. Todo en ti es «Fiat», tú eres la Inmaculada, eres transparencia y plenitud de gracia. Aquí estoy, pues, tu hijo, en torno a ti.
Ruega por nosotros a tu querido Hijo, para que nos dé con abundancia el Espíritu Santo, el Espíritu de Verdad que es fuente de vida.
A ti, Aurora de la salvación, confiamos nuestro camino bajo tu guía, que todos tus hijos descubran a Cristo, Luz del mundo y único Salvador, que reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

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