La paz — el corazón como primer campo de batalla

“Lo mismo en la época de las lanzas y las espadas que en la era de los cohetes espaciales, la primera víctima es el corazón del hombre” (San Juan Pablo II).

La paz — el corazón como primer campo de batalla

Esta frase de San Juan Pablo II sigue tan vigente hoy como en 1993, cuando el Santo Padre la pronunciara en un encuentro con un grupo de científicos en Sicilia. Han pasado más de treinta años y, al mirar tantas heridas abiertas en el mundo, parece que no hemos adelantado ni siquiera un milímetro.

No sé cómo tú lo entiendas, pero yo estoy convencido de que la paz del mundo comienza en el interior de los hombres. Las armas cambian, los conflictos adoptan rostros nuevos, la tecnología aumenta el alcance del poder humano… pero el lugar donde se decide la paz sigue siendo el corazón. Allí nacen las intenciones, los deseos, las heridas, los miedos, las ambiciones; también nace la capacidad de perdonar, reconciliar y construir fraternidad.

Orar por la paz pertenece al centro de la vida cristiana. Sí, pero conviene decirlo también de otra manera. Construir la paz pertenece al centro de la vida de todo ser humano: cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes, jóvenes y mayores, pobres y ricos. Todos.

La paz es un don de Dios y, al mismo tiempo, una tarea confiada al hombre. Jesús dice: «Os dejo mi paz, mi paz os doy»(Jn 14,27), y proclama bienaventurados a «los que trabajan por la paz» (Mt 5,9). La Iglesia ora por la paz porque sabe que este don necesita ser acogido en corazones renovados. La paz duradera requiere conversión, justicia, verdad, perdón y misericordia.

Esta intercesión pide perseverancia. San Pablo exhorta: «Orad constantemente» (1Tes 5,17), y el Señor enseña a orar «siempre sin desfallecer» (Lc 18,1). La oración por la paz madura cuando se vuelve fiel, cotidiana, insistente, humilde. Cada día hay pueblos heridos, familias divididas, corazones endurecidos, gobernantes llamados a decidir con sabiduría y víctimas que esperan consuelo. La perseverancia en la oración llega al corazón ante Dios y lo dispone a colaborar con su gracia.

Seguir orando por la paz significa presentar al Señor la historia concreta de la humanidad y pedirle que sane su raíz más profunda: el corazón humano. Allí donde el corazón se deja tocar por Dios, la violencia pierde fuerza, el odio cede espacio al perdón y la indiferencia se transforma en compasión activa. La oración perseverante sostiene esta esperanza: que la paz de Cristo, recibida en el corazón, se extienda a los hogares, a los pueblos y a toda la familia humana.

Terminamos orando con las palabras de San Juan Pablo II:

Señor Jesucristo, danos tu paz,
la que brota de tu corazón traspasado,
paz en la verdad, la justicia y el amor.

Danos tu paz, no para retenerla,
entrégala a nuestra generación
para que la compartamos con los que aguardan sedientos,
para que la acrecentemos como precioso legado
a los que vendrán.

Sé Tú, Jesús, nuestra paz.
Tu Espíritu Santo pacifique nuestro ánimo
y así podremos ser nosotros paz de todos nuestros hermanos.

Amén.


Fragmento de la oración de Juan Pablo II con los jóvenes por la paz, pronunciada en Roma el 30 de marzo de 1985.

Tienes algo que decir

Te invitamos a comentar, aportar, sugerir, elogiar, objetar, refutar... sobre los temas y artículos que aquí presentamos.

facebook Sigue nuestro grupo de oración en Facebook.

Apuntes del camino es nuestro weblog o bitácora, donde presentamos pequeñas reflexiones sobre los temas cotidianos que encontramos a lo largo de nuestra peregrinación...

Te invitamos a comentar, aportar, sugerir, elogiar, objetar, refutar... sobre los temas y artículos que aquí presentamos... Lo único que te pedimos es que lo hagas con respeto y caridad, según los valores del Evangelio...

Para dejar tu petición de oración visítanos en

Oremos juntos

«Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo» (Salmo 42, 2-3)...

Recibe nuestros artículos por email...

Subscríbete a nuestro blog y recibirás una notificación cada vez que publiquemos un nuevo artículo.

Join 917 other subscribers

Enlaces recomendados