
Dios tomó un humilde establo, un comedero de animales, un puñado de pastores y a dos viajeros cansados a punto de tener un bebé y sin dónde hospedarse ni quien los consolara en su momento de necesidad, y con ello hizo un Regalo que convirtió la oscuridad en luz, la muerte en vida eterna y el pecado en perdón, y trajo a nuestros corazones raídos, dolidos, sucios y abandonados al reino del cielo donde podemos contemplar el rostro de un Dios de amor sin sentir temor ni condenación. Ese es el verdadero milagro de la Navidad.
Anónimo

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