El poder de la persona que ora

Stormie Omartian ha escrito varios libros sobre el poder de la oración en nuestra vida diaria: “El poder de la esposa que ora”, “El poder del esposo que ora”, “El poder de los padres que oran” y “El poder de orar juntos” son algunos de ellos…

Cuando oramos, ya sea por nuestras esposas o esposos, por nuestros hijos, por nuestros padres, por nuestros amigos o hasta por alguien que ni siquiera conocemos, lo primero que tenemos que tener presente es que para que nuestra oración sea concedida, debemos orar conforme a la Voluntad de Dios… dicho de otro modo, debemos pedir aquello que Dios quiere concedernos… ahí está el verdadero poder de la oración!!!

Por ejemplo, cuando empecé a orar de una manera consciente y regular por Noemí, mi primera petición a Dios fue que me ayudara a ser el esposo que Él quería que yo fuera para ella… Si yo puedo ser el esposo que Dios quiere que sea, tengo la seguridad que Él me dará las gracias para poder orar e interceder por Noemí como conviene para ella… y entonces pedir que ella sea la esposa que Dios quiere para mí…

Esto es válido también para cualquier oración que hacemos por otra persona… conviene preguntarnos cuál es la Voluntad de Dios, qué es lo que Él desea para él o ella… Cuando oramos, instintivamente nos convertimos en jueces durante nuestra propia oración y pedimos lo que nosotros creemos que Dios debe concederle (o concedernos), sin detenernos a discernir si estamos pidiendo lo correcto… permítanme contarles una pequeña historia:

En una ocasión había una mujer que pedía a todo el mundo que orara por ella… a su familia, a sus amigos, compañeros de trabajo y a todo el que se encontraba cada día… a todos les pedía: “por favor, ora para que deje de fumar”… pero no importaba cuantas oraciones se hacían, ella seguía fumando… un día, en un circulo de oración, había un joven que venía por primera vez… era alguien que irradiaba paz y todos empezaron a pedirle que orara por ellos… en cosa de unos minutos, ya se había formado una fila de personas que esperaban oración y la mujer estaba entre ellos… todos los que estaban allí sabían lo que ella iba a pedir… llegó su turno y le pidió al joven: “ora por mí, para que deje de fumar”… el joven se detuvo, la miró por un instante y le preguntó: “¿realmente quieres dejar de fumar?”… después de una larga pausa, para sorpresa de todos sus amigos y conocidos, ella admitió que no deseaba dejar de fumar… entonces el joven dijo: “oremos entonces pidiéndole al Señor que te conceda el deseo de dejar de fumar”…

¿Qué quiere decir esta historia? Sencillo, que la oración es una conversación donde tenemos que estar dispuestos a escuchar cuál es la Voluntad de Dios… y que muchas veces será algo distinto a lo que nosotros deseamos… pero si pedimos a Dios que su Voluntad se haga en nosotros, podemos estar seguros que nos lo concederá… y por confuso, difícil o espinoso que nos parezca, eso es lo que más nos conviene para la salvación de nuestra alma…

Comentarios

  1. Interesante la pregunta que haces. Dios nos pide que amemos a todas las personas, incluso a nuestros “enemigos”. De la misma forma nos pide que oremos por todos. Pero entiendo que te refieres al amor de pareja… y mi respuesta sería que sí.

    Esa persona, más que elegida, ha sido creada por Dios para ser nuestro soporte en el camino de la santidad. De la misma forma, nosotros hemos sido creados para ellas. Dentro del Plan perfecto de Dios está el amor que ha de surgir entre ambos, y una expresión preciosa de ese amor es la oración. Así que sí, ya has comenzado a amarla aunque aún no la conozcas.

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