¿Cuánto me dan?

La traición tiene nombre propio: Judas. En nuestro mundo, tan amante de lo políticamente correcto, nos encanta andar con suavidades, con giros lingüísticos y modos de decir… con tal de no llamar a las cosas por su nombre. Por ejemplo, cuando vamos a confesarnos decimos “me acuso de que digo mentiras,” pero no decimos “soy un mentiroso.” No, eso no. ¡Suena tan feo! Pero es que en realidad es muy feo. Queremos disimular todo, camuflarnos. Por eso ya no nos vestimos de luto, porque el negro nos afea y nos hace parecer tristes en un mundo que quiere solamente alegrías y frivolidades. En el fondo, nos rodean corrientes sociales de pensamiento blando, cobarde, que no enfrenta la realidad dolorosa. Queremos fiesta, fiesta, fiesta, como si todos los días fueran viernes por la noche. Un mundo irreal de luces y colores donde se eliminan demasiadas cosas importantes. Cuando esto sucede, Judas vuelve a preguntar: “¿Cuánto me dan por entregárselo?”

¿Cuánto me dan?

Los cristianos, al ejemplo de Jesús, tenemos como misión llamar a las cosas por su nombre, a las buenas y a las malas, porque de todo hay en esta vida. Somos testigos de la autenticidad, de la sinceridad, de la verdad. Durante la Cuaresma hemos llamado a las cosas por su nombre: lo que es pecado es pecado. Y lo que es pecado no puede ser parte de nosotros y debe ser erradicado. El examen de conciencia nos ha ayudado a saber la verdad y a enfrentarla, a reconocer lo malo y lo bueno que hay en nosotros, a desear cambiar y proponernos enmendar los errores, a confesar nuestros pecados y a aceptar el perdón de Dios.

No podemos negociar con nosotros mismos. No podemos ponerle precio a nuestra alma. No podemos aceptar las “treinta monedas” que el mundo nos ofrece a cambio de traicionar a Cristo. Asusta un poco, pero la autenticidad es necesaria. No nos basta ya comprar un reloj barato de imitación para hacer creer a todos que es un reloj auténtico, porque nosotros sabemos que es falso y ya no podemos vivir solamente de apariencias. La cruz de Jesús es tan real como su amor. No acepte imitaciones.

Hoy me pregunto: ¿Cuál es mi precio?

___
Juan L. Calderón
Un nuevo comienzo, Reflexiones diarias para Cuaresma y Pascua.

Comentarios

  1. Senor mio Jesucristo al leer estas palabras me pregunto si en verdad me doy por entero a ti como tu te distes por mi en tus 33 anos y hasta el ultimo aliento que tomastes en tu crucificion. Me da verguenza al saber que mi porcentaje de abandono a ti, es limitado por tantas circunstancias que nos rodea este mundo en que vivimos. Te pido que me concedas todas esas gracias que tu sabes necesito para poder abandonarme a ti sin limitaciones y tibieza. Liberame de dudas miedos tibiezas y falta de amor

    Raquel Teran

Tienes algo que decir

Te invitamos a comentar, aportar, sugerir, elogiar, objetar, refutar... sobre los temas y artículos que aquí presentamos.

facebook Sigue nuestro grupo de oración en Facebook.

Apuntes del camino es nuestro weblog o bitácora, donde presentamos pequeñas reflexiones sobre los temas cotidianos que encontramos a lo largo de nuestra peregrinación...

Te invitamos a comentar, aportar, sugerir, elogiar, objetar, refutar... sobre los temas y artículos que aquí presentamos... Lo único que te pedimos es que lo hagas con respeto y caridad, según los valores del Evangelio...

Para dejar tu petición de oración visítanos en

Oremos juntos

«Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo» (Salmo 42, 2-3)...

Recibe nuestros artículos por email...

Subscríbete a nuestro blog y recibirás una notificación cada vez que publiquemos un nuevo artículo.

Join 926 other subscribers

Enlaces recomendados