
- Bienaventurados los que tienen a María por Madre, porque aprenderán a vivir como hermanos de Jesús.
- Bienaventurados los que, como el discípulo amado, acogen a María en su casa, porque encontrarán en su hogar el calor de Nazaret.
- Bienaventurados los que se consagran a Jesús por María, porque vivirán más plenamente como hijos amados del Padre.
- Bienaventurados los que tienen la fe de María, porque creerán en las promesas de Dios aun antes de verlas cumplidas.
- Bienaventurados los que pronuncian con María su “fiat”, porque la Voluntad de Dios dará fruto en sus vidas.
- Bienaventurados los que guardan la Palabra como María, porque su corazón será tierra buena para el Reino.
- Bienaventurados los que meditan en silencio la Palabra de Dios, porque María les abrirá los ojos del alma.
- Bienaventurados los que se dejan conducir por el Espíritu Santo como María, porque en ellos florecerá la mansedumbre y el fruto de una vida entregada.
- Bienaventurados los que caminan con María hacia Jesús, porque han encontrado el camino más corto, más seguro y más perfecto para llegar al Hijo.
- Bienaventurados los que rezan con María, porque aprenderán a pedir con confianza filial.
- Bienaventurados los que rezan el Rosario con amor, porque contemplarán los misterios de Jesús con los ojos de su Madre.
- Bienaventurados los humildes como María, porque Dios hará obras grandes en ellos.
- Bienaventurados los que viven la pureza del corazón con María, porque verán a Dios en los acontecimientos ordinarios de cada día.
- Bienaventurados los que sirven con la prontitud de María, porque llevarán la caridad de Cristo a quienes los esperan.
- Bienaventurados los que visitan al necesitado con el corazón de María, porque su presencia llevará consigo el perfume de la Visitación.
- Bienaventurados los que cantan con María las maravillas del Señor, porque su vida se convertirá en un Magníficat.
- Bienaventurados los que honran a María con obras de misericordia, porque en cada rostro que socorren verán el rostro del Hijo.
- Bienaventurados los que aprenden de María a mirar a los pequeños, porque reconocerán en ellos la visita de Dios.
- Bienaventurados los que se cobijan bajo el manto de María, porque hallarán ternura, auxilio y protección en su camino.
- Bienaventurados los que permanecen junto a María en los momentos oscuros, porque su presencia es luz que no se apaga.
- Bienaventurados los que aceptan los dolores con el corazón unido al de María, porque descubrirán en la cruz un camino de redención.
- Bienaventurados los que esperan con María la venida del Espíritu Santo, porque serán renovados para la misión.
- Bienaventurados los que confían sus familias a María, porque ella las llevará al Corazón de Cristo.
- Bienaventurados los que invocan a María en la hora de la prueba, porque recibirán la paz de saberse acompañados por la Madre fiel.
- Bienaventurados los que mueren bajo la mirada maternal de María, porque serán presentados por ella ante el rostro misericordioso de su Hijo.

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