“El mundo no necesita una inteligencia artificial que disminuya la humanidad, más bien, necesita una inteligencia humana iluminada por la sabiduría, una autoridad política guiada por la conciencia y una innovación tecnológica guiada por la caridad. Solo entonces la inteligencia artificial se convertirá no en un rival de la humanidad, sino en un servidor del bien común.” Palabras del Papa León XIV, recogidas por Vatican News, el pasado 21 de agosto.

En otra parte dice: “No pueden ser los algoritmos los que decidan ‘quién es visto y quién permanece invisible’, ni si se debe subordinar la dignidad de los trabajadores a la optimización de los sistemas. Estos avances revelan una nueva faceta de la antigua tentación del dominio y del poder sin servicio.”
Los invito a leer el artículo completo porque debemos estar muy alertas a lo que está pasando en el mundo.
Por otro lado, el Evangelio, tomado de San Mateo 16, 21-27, dice: «… tú piensas como los hombres, no como Dios». Una clara invitación a discernir lo que efectivamente viene de Él. No todo lo que leemos en las redes o que procede de IA (Inteligencia Artificial) es cierto, aunque se haga llamar católico.
Hermanos, tendemos a una sobredosis de estimulación. Nos cuesta estar en silencio. Vivimos al ritmo acelerado del mundo. Nos aburrimos fácilmente, no encontramos paz ni alegría interior, porque estamos acostumbrados a la alegría pasajera que nos trae una película o un postre.
Jesús pasó sus primeros 30 años trabajando en silencio. Así crecía en gracia y sabiduría, pues en el silencio obra el Espíritu Santo.
Vivir una vida interior no se trata de hacer; es más bien dejar de hacer tantas cosas y buscar el tiempo para el silencio y la oración. Busca a Dios en lo cotidiano, en lo sencillo.
Salmo 62: «Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío».
¡Adelante con fe!
Diácono Richie

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