«Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.» Estas son palabras de Jesús, tomadas del Evangelio de hoy, San Mateo 5, 17-37. Entonces, ¿cómo son los escribas y fariseos?

Los escribas eran intelectuales que se ocupaban de transcribir documentos; los fariseos conocían las leyes y se encargaban de instruir oralmente. Pero más allá de esto, algunos eran peligrosamente superficiales en sus enseñanzas. Se las arreglaban para interpretar, manipular y alterar el significado de la Palabra de Dios.
Algunos se preocupaban más por proteger su posición de poder, que por hacer la voluntad de Dios. Buscaban promoverse a sí mismos y conseguir que la gente los siguiera a ellos, en lugar de seguir a Jesús. En la actualidad, son fáciles de identificar, son los que se creen dueños de la verdad, dueños del mundo, dueños de la Biblia y menosprecian a todos los que no piensan como ellos.
Esta lectura encaja perfectamente con lo que vive el mundo actualmente. Queda demostrado, una vez más, que «la palabra de Dios es viva y eficaz» (Hb.4,12). El mensaje bíblico no es un texto antiguo inerte, sino una fuerza activa y poderosa que sigue vigente hoy y nos alumbra el camino.
Destaco también la frase: «Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida.» Invitación al perdón y a la reconciliación. Recordemos que, al perdonar, no cambiamos el pasado, pero sí cambiamos el futuro, pues aspiramos a algo mejor.
Dice San Pablo en la segunda lectura: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman.» Hermosa promesa y sólo falta mi respuesta.
Amado Jesús, quiero estar cada día más cerca de ti, ayúdame a amar a mi prójimo, como tú me amas a mí, a ser más paciente ante las dificultades y perseverante en la oración.
¡Adelante con fe!
Diácono Richie

Tienes algo que decir
Te invitamos a comentar, aportar, sugerir, elogiar, objetar, refutar... sobre los temas y artículos que aquí presentamos.