Celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad: Misterio fundamental de nuestra fe, pues se refiere a Dios mismo. Dice el Evangelio, tomado de San Juan 16, 12-15: «… el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena.»

Recuerdo aquel pasaje donde pregunta Pilato: «¿Qué es la verdad?» (Juan 18, 38). Jesús no respondió. Su silencio fue una forma de resistencia pacífica, ante una autoridad injusta. Además, su propósito era cumplir la voluntad del Padre, para la redención del mundo.
Sabemos que Jesús es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Juan 14, 6). Entonces, nuestra mirada debe estar fija en Él, para vencer las tentaciones de este mundo revuelto en el que nuestros líderes muchas veces trabajan sólo para sí mismos.
Dice el Papa León: “Dios es amor, Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo, y ha dado la vida por nosotros, por eso hacemos la señal de la cruz.”
Hermanos, Dios es Uno y Trino; es uno solo y es una comunidad de tres Personas Divinas. Es un misterio y no lo vamos a comprender. Pero no tenemos que comprender todo para tener una relación personal e íntima con cada uno.
Ellos desempeñan distintas funciones:
- El Padre, el Creador, quiere acercarse a ti como Abba, Papá, Papito. Dios cuida de ti.
- El Hijo, el Redentor, se encarnó, murió y resucitó para que tú puedas tener una nueva vida en Él.
- El Espíritu, Santificador, quiere derramar sus siete dones sobre ti; te guía, te capacita.
Comparto otra cita del Papa León, muy apropiada para estos tiempos difíciles: “Dios, en quien cada Persona vive para la otra, no para sí misma, nos estimula a vivir con los demás y para los demás. No somos islas, estamos en el mundo para vivir a imagen de Dios: abiertos, necesitados de los demás y necesitados de ayudar a los demás.”
¡Adelante con fe!
Diácono Richie

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