Lo más interesante de la Cuaresma es que es una ruta conocida. La recorremos cada año porque es un viaje necesario. La Iglesia dedica estos cuarenta días antes de la Semana Santa para prepararse a la celebración de los misterios de la Pasión y Resurrección de Jesucristo. Pero no se trata solamente de recordar y conmemorar eventos del pasado. Se trata fundamentalmente de actualizar en el recuerdo, volviendo a hacer lo que Jesús nos dijo que hiciéramos en memoria suya, y conectándonos profundamente y de manera definitiva con la fe al confesar a Cristo vivo y presente. Por eso, cada año las lecturas bíblicas de la Misa y los sermones nos repiten y recuerdan los principios básicos de nuestra fe.

La doctrina la sabemos (la aprendimos en el catecismo cuando niños); ahora la repasamos como jóvenes y como adultos, cada uno desde su situación actual. La enseñanza es la misma, el proyecto de Dios es el mismo, pero nosotros cambiamos, crecemos, maduramos. Por eso necesitamos regresar a las bases de la fe y volver a leer de nuevo lo que ya sabemos, pero desde la perspectiva actual, desde el momento vital que cada uno vive aquí y ahora.
Las prácticas de penitencia y de disciplina típicas de la Cuaresma son antiguas, pero las experimentamos como nuevas, porque nueva es nuestra vivencia de la fe. Pero lo fundamental no cambia. Como dijo Jesús, “No crean que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud” (Mt 5, 17).
La pregunta para reflexionar este día es: ¿Conozco bien mi fe?
___
Juan L. Calderón
Un nuevo comienzo, Reflexiones diarias para Cuaresma y Pascua.

Comentarios
Querido Padre, tu que conoces lo mas profundo de mi corazon, concedeme la gracia de conocer tu palabra diaria con deseo de profundizar en ella lo sublime de tu amor, la sabiduria divina de tu presencia y la luz que guie mi corazon hacer tu santa voluntad. Amen! :-)
Tienes algo que decir
Te invitamos a comentar, aportar, sugerir, elogiar, objetar, refutar... sobre los temas y artículos que aquí presentamos.