Hay algo que aprendí de mi madre, y que ella aprendió de la suya: que el mes de mayo tiene un olor particular. Es el olor de las flores en el altar de la Virgen, el de las noches rezando el rosario en familia, el de una devoción que se hereda sin que nadie te la explique del todo, porque entra por los ojos y por el corazón antes que por la cabeza.

Mayo es el mes que la Iglesia le dedica a la Santísima Virgen María. Y si hay algo que no me imagino sin Ella, es un rosario en la mano — y una lista interminable de hijos suyos a quienes presentarle al Señor.
Porque eso hace una Madre: intercede. Y María intercede con una constancia y una ternura que ninguno de nosotros merece, pero que todos recibimos.
Por eso hoy, que apenas comenzamos este mes, te invito a acompañarme. Toma tu rosario. Y rézalo conmigo — de la mano de Ella — por todos los que necesitan que alguien los lleve ante Dios esta mañana.
Por los que sufren,
por los que lloran,
por los que se sienten solos,
por los que están tristes,
por los abandonados,
por los que han perdido la esperanza,
o la fe…
Por los matrimonios,
y por las familias,
por los ancianos,
los niños, los jóvenes,
por los bebés que esperan nacer,
y por aquellos que sus madres están tentadas a no dejarlos llegar…
Por los que están enfermos,
y por los que hoy harán su último viaje…
por los que viven encadenados a los vicios,
los que están presos
y los que duermen en la calle…
Por nuestros amigos,
por aquellos que nos han hecho daño,
y por aquellos a quienes nosotros fuimos causa de su dolor…
Por el Santo Padre,
por los obispos,
por nuestros sacerdotes,
por los diáconos,
por los religiosos y religiosas,
por la Iglesia,
y por todos aquellos que día a día buscan acercarnos más a Dios…
Por la alegría,
por la risa y por el gozo,
por todo aquello que nos hace felices,
y por la Paz…
por el Amor, el verdadero, que se desgasta dándolo todo…
por la esperanza de una vida nueva,
y mejor…
Por todo esto…
y por una vida llena de Dios.
¡Amén!
Santa Bernardita Soubirous, a quien la Virgen se apareció en Lourdes, nos mostró que el rosario es la oración sencilla de los pobres. Hoy, que todos somos un poco pobres de algo, agarremos juntos nuestros rosarios.
¡Feliz mes de mayo! ¡Que María te lleve de la mano cada uno de sus días!

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