Oh San José, contigo y por tu mediación bendecimos al Señor. Él te ha elegido entre todos los hombres para ser el casto esposo de María, aquel que está a las puertas del misterio de su maternidad y que, después de ella, lo acepta con fe, como obra del Espíritu Santo.

Tú has dado a Jesús una paternidad legal en la estirpe de David. Tú continuamente has vigilado con afectuosa solicitud a la Madre y al Niño Dios, para hacer que sus vidas fuesen seguras y pudieran cumplir con su misión.
Jesús Salvador se ha dignado someterse a ti, como a un padre, durante su infancia y adolescencia y recibir de ti las enseñanzas para la vida humana, mientras tú compartías su vida en la adoración de su misterio.
Tú ahora vives con Él. Continúa protegiendo a toda la Iglesia, familia nacida de la salvación traída por Jesús. Mira las necesidades espirituales y materiales de todos aquellos que acuden a tu intercesión.
Acuérdate de las familias y particularmente de los pobres: por tu mediación ellos están seguros de obtener la mirada maternal de María y la mano de Jesús que les socorre. Amén.

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