Pero qué empeño tiene Dios en que yo descubra quién soy. ¡Uf! Y yo que me la paso disfrazándome de lo que sea para disimular, para que los demás no vean o no sepan e, incluso, para autoengañarme… Porque la realidad de lo que me he convertido es pesada y dura. Me cuesta aceptar que mis sueños infantiles de grandeza al pensar en mi futuro se han quedado un poco estrechos. Me pasa como a los fariseos, que dicen una cosa y hacen otra (Mt 23, 1). La teoría me la sé, pero la práctica… ¡Ay! Por algo dicen que “del dicho al hecho hay mucho trecho.”

Lo bueno (o lo malo, vaya usted a saber) es que YO sigo viviendo dentro de mí mismo, escondido en todo este montaje al que llamamos “vida.” El mundo en el que vivimos tiene sus propios criterios y esquemas, predomina la imagen aunque haya vacío por dentro. Se desechan unas cosas consideradas oficialmente como feas. Por ejemplo: ¿No se han fijado que ahora la gente se pone unas grandes gafas de sol en los funerales para que nadie les vea con cara de dolor? Porque el sufrimiento es un elemento cada vez más escondido en esta sociedad de bienestar. Y así sucede de muchas otras cosas que tengo que disfrazar, ya sea para protegerme de la vulnerabilidad o para dar una imagen más aceptada por el sistema social.
La Cuaresma es ese tiempo especial en el que abrimos el armario de nuestro corazón y nuestra vida, y revisamos que ropa tenemos ahí guardada, la ropa con la que nos vestimos cada día. Es el tiempo de ver si nos luce bien, si se acomoda a nuestra realidad actual, si se ha quedado anticuada o simplemente ya no nos sirve… Quizás descubriremos que hay prendas que nunca nos sirvieron, aunque las hemos usado durante algún tiempo. Igualmente, por dentro, no podemos seguir revestidos de pecado. Así que vamos a ser valientes y vamos a revisar el fondo del armario… del armario del alma.
Las preguntas para hoy son: ¿Qué cosas oculto de mí a los demás? ¿También intento ocultárselas a Dios?
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Juan L. Calderón
Un nuevo comienzo, Reflexiones diarias para Cuaresma y Pascua.

Comentarios
Senor Jesus te pido que me concedas la gracia de poder ver mis devilidades y faltas internas. Que el fuego de tu santo amor remedie en mi la cara oculta a tu verdad que eres tu. Liberame de mi toda pobreza espiritual, y has que yo veea tu rostro en cada persona, lugar y cosa. Amen! :-)
Pura realidad. Paz y bien. Bendecido martes del Señor
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