Sea bendito, oh María,
aquel saludo celeste
que dio al anunciarte el ángel de Dios.
Dios te salve María…

Sea bendita, oh María,
aquella gracia sublime
de la que plena te predicó el ángel de Dios.
Dios te salve María…
Sea bendito, oh María,
aquel anuncio feliz
que desde el cielo te trajo el ángel de Dios.
Dios te salve María…
Sea bendita, oh María,
aquella profunda humildad
con la que te declaraste Esclava de Dios.
Dios te salve María…
Sea bendita, oh María,
aquella perfecta resignación
con la que te subyugaste a la voluntad de Dios.
Dios te salve María…
Sea bendita, oh María,
aquella angélica pureza
con que recibiste en tu vientre al Verbo de Dios.
Dios te salve María…
Sea bendito, oh María,
aquel bienaventurado momento
en el que de tu carne vestiste al Hijo de Dios.
Dios te salve María…
Sea bendito, oh María,
aquel afortunado momento
en el que te convertiste en madre del Hijo de Dios.
Dios te salve María…
Sea bendito, oh María,
aquel afortunado momento
en que comenzó la humana salud con la Encarnación del Hijo de Dios.
Dios te salve María…

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