Hoy celebramos la fiesta de la Presentación del Señor y el Evangelio está tomado de San Lucas 2, 22-40.

Podemos decir que para Simeón y Ana no era importante esperar una posible señal, pero sí era importante esperar al Señor y sentirse unidos a su corazón. Ellos no se imaginaban, ni remotamente, cómo sería eso de la venida del Mesías y ni pensar en la Encarnación; pero cuando José y María entraron al templo con el Niño en brazos, fue suficiente para ellos. Había llegado el momento, por eso Simeón dijo con total confianza: «Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo.»
A veces pedimos con un poco de desconfianza porque no acaba de llegar la respuesta que tanto esperamos. Simeón y Ana también estaban esperando.
Recuerdo, los meses que estuve enfermo, le decía al Señor: ‘bueno, ya puedes sanarme.’ Meditando semanas después, reconocí que lo decía con un tono mandón. Como si el Señor debiera acatar mis deseos.
El Señor nos promete a todos que veremos sus bendiciones día a día. Por lo que debemos orar con fe, esperando reconocerlo en las cosas que nos pasan cada día, en la gente que nos encontramos y hasta en las dificultades.
Oramos, no sólo para pedir y pedir, sino para acercarnos a Él y a su corazón. Lo demás ya llegará según su voluntad.
No olvidemos orar por los hermanos inmigrantes que sufren. Nuestro arzobispo nos ilumina: “Me parece que estas intervenciones son una crueldad fundamentada en el prejuicio de unas políticas migratorias insensibles, inhumanas e inmorales. Es importante mantener un ambiente de respeto y serenidad durante esta crisis que, confiamos en el Señor se pueda superar.”
Señor, ayúdame a esperar en ti. Sólo quiero abrir las puertas de mi corazón e invitarte a entrar en él. Te amo Jesús.
¡Adelante con fe!
Diácono Richie

Comentarios
Gracias por compartir este mensaje tan inspirador. Me ha ayudado a reflexionar sobre la importancia de esperar en el Señor con confianza y humildad. A veces, en mi impaciencia, olvido que sus tiempos son perfectos y que su voluntad siempre es lo mejor para mí.
También agradezco el recordatorio de que la oración no es solo para pedir, sino para acercarme más a su corazón y reconocer su presencia en lo cotidiano. Oraciones Religiosas
Estamos llamados a ORAR, por quienes nos gobiernan, Dios guíe sus decisiones. Amén
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